A pesar de su gran tamaño y población, todo lo que merece la pena ser visitado se encuentra dentro de la circunvalación parisina del Boulevard Périphérique. El centro de París es bastante compacto y se puede visitar a pie o utilizando la eficiente y amplia red de Métro cuando flaqueen las piernas. El vital río Sena divide perfectamente a la ciudad en dos y el práctico sistema de arrondissements (distritos) la distribuye en manejables bloques.
La variedad de los barrios, que tanto caracteriza al ambiente de París, también se extiende a su población. Los franceses habitan cómodamente el elegante arrondissement 16, mientras que los inmigrantes africanos y de Europa del este viven en barrios más modestos como los pujantes Belleville y Goute d'Or. Los barrios judíos incluyen el ajado barrio de Sentier y el moderno Marais, que también constituye en centro gay de París. Las zonas emergentes son Bercy, donde nuevos pisos, bares y restaurantes atraen hacia el este un público joven y con poder adquisitivo.
París es una ciudad con un clima variado, donde cada estación se disfruta de una forma particular. Cuando el termómetro sube en verano, los parisinos acuden al nuevo Paris Plage, a orillas del Sena, donde durante los meses de julio y agosto se disfruta de las piscinas, la arena y las tumbonas. La mejor época para visitar la ciudad es, sin duda, la famosa primavera de París, entre abril y junio, cuando los días son soleados y no hace un calor excesivo. El otoño y el invierno también son apropiados, sobre todo porque hay menos turistas y apenas nieva. En realidad, cualquier momento del año es idóneo para visitar una de las mejores ciudades del mundo.